15 junio, 2006

PUNTO Y FINAL

A veces pienso que las relaciones son una especie de cárcel, las sentimentales, me refiero. Bien es verdad, que entras en la celda porque quieres. O cuanto menos, la soga es tan sútil que no te das cuenta cuando te atrapa. Y cuando se rompe la cuerda. Cuando por fin, eres libre, te queda como una especie de vacio infinito, de tristeza infinita. Es esta especie de sindrome de estocolmo la que ha hecho que tantas veces compadezca a mi carcelero. Es esa lástima, son esos lloros (algunos sin lágrimas), es ese parecer necesitarme.... Son las veces en que creí que era importante para él. Son mis noches en vela,mirandólo, pensando que eso sería tan efimero que debería aprovechar cada minuto porque a la mañana siguiente se esfumaría, ya no estaría a mi lado. Y no está..... y mis pies son más ligeros. Pero, mi corazón pesa toneladas. Son las palabras que no le he podido decir las que me ardían en el pecho.... Y hoy abro el cofre donde guardaba bajo llave sus besos envueltos en papel de celofán por si no regresaba..... duele, pero se que no será para siempre... Es como un mal sueño. El pequeño vampiro ha trepado por mi cuello hasta aprovechar el momento de incarme el diente. Y no es la herida lo que más duele. Es la sangre que me ha robado, la que ahora me falta....

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